Una nevera con puerta inteligente

10-17 2015

Para evitar el derroche de energía que supone abrir continuamente la puerta de un frigorífico, Haier ha diseñado una puerta inteligente que nos muestra el contenido de la nevera para que elijamos lo que queremos tomar sin tener abierto el aparato mientras miramos la comida, un acto tan cotidiano como ilógico.

Abrir la puerta del frigorífico y mirar con indecisión los alimentos hasta decidir qué tomar supone una bajada de la temperatura de la nevera y, una vez cerramos, el motor consume energía para recuperar el frío que debe reinar en el interior para conservar la comida y tener fresca la bebida. La compañía china Haier ha presentado en la feria IFA de Berlín una gama de refrigeradores con una puerta inteligente que pueden ayudar a corregir el derroche energético.

Están provistos de un sensor que detecta que alguien se ha situado frente al aparato que, como muchos frigoríficos, tiene un color gris mate. Entonces, inmediatamente la puerta adquiere transparencia y vemos el interior de la nevera sin necesidad de abrir. En un primer momento, podría pensarse que se trata de un material, el de la puerta, que se torna opaco o transparente según haya una persona “acechando”. Ya existe algún experimento para conseguir la opacidad voluntaria de los cristales mediante tecnología LCD y también LED, pero esto resulta más complicado. Hace unos meses, científicos coreanos desarrollaron un panel LCD basado en un polímero con una red de células de cristal líquido enriquecidas con un pigmento dicroico, es decir, con la capacidad de presentar dos coloraciones diferentes según la dirección en que se los mire y así podían tornar una ventana de oscura a transparente (y viceversa) a voluntad.
 
Sin embargo, los ingenieros de Haier han resuelto el problema de una manera mucho más sencilla. La puerta del frigorífico es en realidad una trama de grises con mucha transparencia. Cuando el frigorífico está cerrado (eso ocurre con todos los modelos, no sólo con éste) lógicamente la luz está apagada. Por los tonos empleados en la superficie, en ausencia de luz interior, vemos un frigorífico gris metalizado. Sin embargo cuando el pequeño sensor detecta la figura humana enciende la luz LED interior con cierta potencia y es entonces cuando vemos el contenido de la caja. Desde luego, una solución ingeniosa. Su precio rondará los 2.500 a 3.000 euros.
 
Además, también incorporan una apertura sin esfuerzo con sólo apoyar el dedo en la zona adecuada y que no haya que tirar para despegar la ventosa que sella habitualmente el perímetro del frigorífico. 
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